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¿Cómo reciclar en la moda? - Una mirada al Eco-fashion

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Estamos en plenas rebajas, momento en el que inevitablemente te entregas a esa fiebre de descuentos que hay ante tus ojos en cada rincón de la ciudad. La compra compulsiva se apodera de ti y te lleva a embolsarte productos que aun siendo consciente de que jamás los vas a usar, acaban en tu cesta por el mero hecho de costar la mitad que hace 2 semanas. Es cierto, seguramente seas feliz durante las próximas 24 horas, mientras presumes de esa captura insuperable, pero de repente en tu cabeza empieza a rondar aquello de “no te lo vas a poner en la vida…” , pero para entonces es demasiado tarde, ya eres una más. Rebobinemos.

Antes de volver a contemplar un escaparate como si fuera un helado de chocolate a mitad de precio, ¿Porque no te preguntas si de verdad esa camiseta te la vas a poner más de 30 veces? Si no es así, estamos ante un claro ejemplo de consumo NADA sostenible.

No sufras, tiene solución y está en tus manos. Hay ciertas formas de empezar a hacer las cosas bien sin dejar de darte un caprichito de vez en cuando. No significa que tengas que dejar de adquirir esas prendas fashion que te hacen sentir especial, sino más bien de saber gestionar la ropa que ya tienes y darle un fin inteligente.

1.  Empieza por recuperar la nostalgia y promueve en tu entorno la re-utilización de toda esa ropa que ya no te viene, como hacían las grandes familias antaño. Seguro que recuerdas aquella vieja costumbre en la que algunas de tus amigas iban heredando aquello que a sus mayores ya nos les valía, véase ropa, juguetes, libros de texto etc…

2.  Repara, entalla o recicla las prendas que por motivos varios has dejado de usar, pero que son perfectamente recuperables. Si te flipan los pantalones pitillo, hay quienes han adaptado sus clásicos a los nuevos tiempos. Pon un sastre en tu vida.

3.  Convierte camisetas de manga larga en magníficas tank-tops desmangadas para ir al gimnasio. No te cortes, mete la tijera por el frontal y hazte un gran nudo para mostrar esos abdominales.

4.  El día de la boda de tu mejor amiga, no caigas en la tentación de pagar una pasta por el vestido de un diseñador para un solo uso. Agarra el teléfono y pídeselo prestado a esa vecina que tanto presumía de prenda en Instragram.

5.  Sensibilízate con esos artesanos que todavía hacen todo a mano y además con fuentes ecológicas. Horas y días de esfuerzo recompensados con pequeños grandes gestos con el entorno. Dales una oportunidad.

6.  Rescata tu sección vintage y combínala con prendas de plena actualidad.

7.  Al igual que tú, hay muchas otras personas que también se cansan rápido de su vestuario. Pásate por las tiendas de segunda mano y descubrirás que hay algo más que ácaros y taras. Allí encontrarás los chollos que a ojos de otros son prescindibles.

8.  Las prendas que sean absolutamente prescindibles llévalas a un lugar benéfico o a otros espacios que puedan darle salida. Siempre hay alguien que lo agradecerá.

Cuando la ropa ya no da más de sí no tiene por qué acabar en la basura y posteriormente en medio del océano. Hay muchas regiones del planeta que hacen de ella un universo de posibilidades. El termómetro en Estados Unidos es devastador. Cada ciudadano tira al menos 30 kg. de ropa al año, algo tremendo si consideramos que al menos un 95% de esa ropa tiene posibilidades reales de ser reciclada. ¿Te imaginas toda esa materia en las manos apropiadas?

Cerrando el círculo

Cada año se venden cerca de 150 millones de toneladas de ropa y calzado en todo el mundo y un 85% de toda esa producción acaba quemada o enterrada. La cadena sostenible pretende devolver todo ese deshecho al ciclo de producción.

Algunas firmas ya se han sensibilizado con la situación y no solo emplean materiales amigables con el medio ambiente sino que también ofrecen puntos de entrega de ropa dentro de sus propios comercios. El take-back es una solución sostenible que puede revertir el problema y empezar a inyectar optimismo en el área de medio ambiente.

H&M, en colaboración con I:CO, dispone de un servicio mediante el cual puedes depositar en sus tiendas todo aquello que no vas a usar y ellos se encargan de darle una segunda oportunidad en algún lugar de su cadena de producción. Su idea es que para 2030 todas sus prendas provengan de textiles reciclados, una iniciativa que si la trasladamos a nivel mundial no está nada mal para empezar a cambiar las reglas del juego.

Una vez que dejas tu vieja prenda en el mostrador queda clasificada como: segunda mano (ropa aprovechable en el mercado adecuado), reutilizables (textiles que acaban reencarnados en trapos de cocina, etc…) o reciclables (todo el restante que termina convertido en pura fibra textil). Al depositar la ropa recibes un cupón de descuento para tus próximas compras y además por cada kilo que dejes un porcentaje va destinado a causas benéficas.

Desde que H&M empezará a utilizar este método han recolectado más de 32.000 toneladas de artículos que han vuelto a ver la luz de diferentes formas y estilos. Su equivalencia en nueva producción sería de aproximadamente 100 millones de camisetas nuevas. ¿Escalofriante verdad?

Marcas como Porto Brazil destacan por su diseñar con estilo sin olvidar aquello en lo que se inspiran algunas de las colecciones: la fauna y flora de un país. Para ello se producen prendas a base de materiales biodegradables, aprovechando las excelentes fibras naturales para lograr tejidos de calidad estampados sin recurrir a productos tóxicos. No es necesario recurrir al plástico, hay alternativas cuyos resultados son sorprendentes.

Nuestro centro de producción en Brasil cuenta con el sello Oeko-Tex 100, que garantiza el cuidado del medio ambiente. Además, la fábrica realiza un uso sostenible del agua industrial que se emplea en los procesos de teñido, lo cual nos permite reutilizarla  y evitar mayor consumo de agua potable.

Las prendas de Porto Brazil cuentan con certificación European Flax, que garantiza que el lino utilizado procede de una plantación libre de contaminantes. También la fibra de poliéster Apexa de DuPont, cuenta con una tecnología que permite convertir los desechos en abono. Por su parte, las fibras celulósicas a base de Micromodal y Tencel (procedente de la pulpa del eucalipto)cuentan con la certificación medioambiental Eco-Label. También empleamos Nylon biodegradable, algo en lo que la fábrica ha sido pionera a nivel mundial.

Otras compañías como Adidas han decidido convertir el problema en una solución. La multinacional alemana vendió en 2017 más de un millón de zapatillas fabricadas a base de plásticos encontrados en el mar. Para ello han contado con la colaboración de la organización Parley for the Ocenans. Juntos diseñaron el modelo de zapatillas Adidas Ultraboost, que contó con tres ediciones que dispararon las ventas y cuyo secreto eran las once botellas con las que se había fabricado cada par de zapatillas. Adidas también dispone de una línea de productos de tenis dedicada exclusivamente a prendas obtenidas del plástico oceánico.

En Reino Unido encontramos la firma de Bethany Williams, de fabricación 100% británica e impulsora de los valores del reciclaje no solo en su propia producción, sino a la hora de organizar talleres para personas con problemas de integración social, enseñándoles a crear textiles a base de materiales de embalaje.

En Asia, la cantidad de deshecho textil que generan países como la India, China o Bangladesh son cruciales para marcas como Doodlage, establecida en la India y conocida por su uso inteligente de algodón orgánico, maíz y plátano entre otras materias primas reciclables. Además, Doodlage ha adquirido una identidad única al utilizar retales de otras firmas para crear prendas propias llenas de historia.

Aquí en España, Ecoalf es la marca referencia en materia de textil reciclable. Redes de pesca, envases de plástico o neumáticos usados se convierten en bonitos bañadores, zapatillas o accesorios. Una empresa transparente que controla la cadena de producción desde el origen, empezando por la recogida de la materia prima, su reciclaje, el proceso de diseño, elaboración a mano y finalmente distribución final.

La lista de materiales eco-friendly es amplia y a parte de los ya mencionados también destacan otros como:

1. Algodón orgánico - Libre de pesticidas y productos sintéticos.

2. Poliéster reciclado - Obtenido del poliéster original y también de botellas de refrescos. Es un 75% menos contaminante que el original.

3. Cáñamo industrial - Plantado sin fertilizantes y muy fácil de mantener.

4. Bamboo - Deriva en tejidos antibacterianos, transpirables y biodegradables.

5. Cachemira - Procedente de las fibras de proteína de soja resultantes tras procesarla con alimentos. Si la soja ha recibido previamente manipulaciones genéticas se indica en las etiquetas.

6. Lana natural. Totalmente renovable, ignífuga, no requiere de aportes químicos y es obtenida de animales cuidados en ambientes ecológicos.

Recordad que una camiseta puede ser 100% reciclable si previamente ha sido fabricada con materiales como el poliéster. Cualquier prenda básica ya  viene con un 20% de fibras de algodón o lana recicladas sin que se vea reducida su calidad y durabilidad. Tenlo en cuenta.

La crisis del plástico

El single-use (que significa “de un solo uso”) ha sido nombrada recientemente como la palabra del año en inglés según el diccionario Collins, sucediendo a honorables antecesoras como “Brexit” o “Fake News”.

Mientras tanto, miles de peces, mamíferos y aves han muerto a diario a manos de los más de 8 billones de kg. de plástico encontrados en muchos ecosistemas marinos durante el año 2018. El mundo del desechable bajo una alargada sombra que ha provocado una crisis de sostenibilidad que ni gobiernos, organizaciones ni ciudadanía han podido atajar. ¿El motivo? No han querido impedir que el plástico acabara en el mar.

Detrás del escalofrío se esconden cientos de dramáticas historias como la de los microplásticos en el interior de aquellas tortugas investigadas por científicos británicos o las bolsas de plástico encontradas en la Fosa de las Marianas, el agujero marino más profundo del planeta. Allí, en lo más recóndito de nuestro mundo, donde cuenta la leyenda que hay un pulpo gigante que se come a las personas, han descubierto cientos de partículas de microplástico flotando en el agua. ¿Se habrá comido el plástico también al pulpo? Impactantes fueron también las imágenes de aquella ballena de 10 metros encontrada muerta en las costas de Indonesia con más de 8 kilos de plástico y hasta las chanclas de algún bañista en el estómago.

La actriz Emma Watson se ha convertido en una abanderada del movimiento contra el plástico, sobre todo después de posar envuelta en botellas de plástico durante una gala de Met en 2016. Un custom-made de Calvin Klein formado por pantalones, falda y top que protagonizó titulares de medio mundo. La niña hechicera de Harry Potter decidía sublevarse contra el plástico haciendo de él un uniforme versátil para mantener varias docenas de botellas fuera del agua.

“Mientas el plástico esté sobre mí, estará lejos del mar. La industria de la moda es la segunda que más contamina los océanos. En mi caso ya he dejado de pensar en si una prenda es más o menos atractiva, sino más bien si es o no perjudicial para el medio ambiente”. confiesa la actriz británica.

Pero lamentablemente el plástico no es la única amenaza. En ocasiones el ser humano traspaso los límites de muchas otras formas e influye conscientemente en la conservación del medio ambiente . Sin ir más lejos, el agro-negocio es una seria amenaza para lugares como el Amazonas, y más desde que Tereza Cristina, líder del grupo parlamentario agropecuario, es ministra de Agricultura de Brasil. Respaldada por el presidente Jair Bolsonaro, pretenden explotar las fuentes naturales de la selva sin contemplaciones. Una barra libre de agua, minerales, petróleo y madera entre otros. Exprimir las zonas protegidas, impulsar el uso de agrotóxicos y el cultivo de transgénicos son solo algunas de las situaciones que pueden poner en jaque a las comunidades indígenas y a la preservación de la biodiversidad en general. El Amazonas es clave para mitigar los efectos del cambio climático y las emisiones de carbono, así como para la supervivencia humana en general. Protegerlo es una necesidad y una obligación.

La TNC, organización internacional dedicada a la conservación de la biodiversidad y la naturaleza, señala que la mejor manera de apoyar la causa en el mundo de la moda es extendiendo la vida de nuestra ropa al máximo y como alternativa adquirir prendas de segunda mano, reciclando aquellas que no nos vienen y reparando aquellas dañadas antes de optar por tirarlas. Un uso inteligente de inicio a fin.

Así que ya sabes, si quieres unirte al movimiento de moda eco-friendly, Porto Brazil te brinda la oportunidad de lucir radiante la próxima primavera-verano sin que tengas que preocuparte por lo que te rodea, eso sí, trata de consumir con inteligencia e intenta que lo que acabe en tu armario sea sostenible desde el primer día. No cuesta nada y es un pequeño gran gesto.

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